Resina o cerámica: cómo elegir el material de su diseño de sonrisa

Dra Diana Pulgarin Dental Group Resina o cerámica: cómo elegir el material de su diseño de sonrisa  Image of Sobre la clinica 471x600 Diseño de sonrisa

«Doctora, ¿y cuál es mejor, la resina o la cerámica?» Es probablemente la pregunta que más me hacen en la primera cita. La respuesta honesta es que ninguno de los dos materiales es mejor en todos los casos. Cada uno tiene ventajas reales y limitaciones reales, y la elección correcta depende de la boca, de los hábitos y de las expectativas de cada paciente. En este artículo explico en qué se diferencian para que usted llegue a la consulta con más criterio.

Antes de entrar en materia, un recordatorio que aplica para los dos: ninguna carilla, sea de resina o de cerámica, debe ponerse sobre una boca con encías enfermas, caries activas o una mordida sin evaluar. El material se elige después del diagnóstico, nunca antes.

Cómo se hace cada una

Las carillas de resina, en su forma más común, se hacen directamente en la boca. El odontólogo aplica capas de resina compuesta sobre el diente, les da forma a mano, las endurece con luz y al final las pule. Todo ocurre en el consultorio y muchas veces se termina en una o dos sesiones. El resultado depende mucho de la habilidad artística de quien las hace, porque cada diente se esculpe de manera individual.

Las carillas de cerámica se fabrican en un laboratorio dental. Primero se prepara el diente, se toma una impresión o un escaneo digital y, mientras el laboratorio elabora las carillas, el paciente usa unas provisionales. Cuando están listas, se prueban y se cementan con una técnica adhesiva. El proceso suele tomar varias citas y algunas semanas, y el resultado depende tanto del odontólogo como del técnico que las fabrica.

El desgaste del diente

Este es un punto que a los pacientes les preocupa con razón. La resina permite trabajar agregando material, y en muchos casos el desgaste es mínimo o incluso nulo. Eso la hace una opción más conservadora y, en cierta medida, más fácil de modificar en el futuro.

La cerámica, por lo general, requiere preparar un poco el diente para que la carilla tenga espacio y no quede abultada. Con las técnicas actuales ese desgaste puede ser pequeño, y en casos seleccionados existen carillas cerámicas muy delgadas que casi no lo necesitan. Pero conviene saber que, cuando se retira esmalte, esa decisión no tiene vuelta atrás. Un buen plan siempre busca desgastar lo menos posible, sea cual sea el material.

Estética y color con el paso del tiempo

Recién terminadas, unas carillas de resina bien hechas pueden verse muy naturales. La diferencia aparece con los años. La resina es un material más poroso, así que con el café, el té, el vino tinto o el cigarrillo tiende a mancharse, y además va perdiendo el brillo del pulido. Por eso necesita pulidos de mantenimiento periódicos para conservar su aspecto.

La cerámica mantiene el color y el brillo de forma mucho más estable, porque su superficie no absorbe pigmentos de la misma manera. También maneja muy bien la luz: tiene una translucidez parecida a la del esmalte natural, lo que ayuda a que los dientes no se vean opacos ni planos. Las encías, además, suelen tolerar muy bien este material cuando la carilla está bien ajustada.

Resistencia y reparaciones

La resina se desgasta más rápido y puede despostillarse en los bordes, sobre todo en personas que muerden objetos duros o que aprietan los dientes. Su gran ventaja es que se repara con facilidad: si se rompe un pedacito, muchas veces se corrige en una sola cita agregando material, sin cambiar toda la carilla.

La cerámica es más dura y resiste mejor el desgaste diario, pero no es irrompible. Si se fractura, la reparación es más limitada y con frecuencia hay que reemplazar la carilla completa. En pacientes con bruxismo, los dos materiales corren riesgo, y en ambos casos la placa de protección nocturna es indispensable.

Duración y costo

Las carillas de cerámica, en general, duran más que las de resina, siempre que el caso esté bien indicado y el paciente las cuide. La resina tiene una vida útil más corta y exige más mantenimiento para verse bien. Ninguna de las dos es permanente, y las dos necesitarán revisión o cambio en algún momento.

En cuanto al precio, la resina es más económica al principio, porque no hay costos de laboratorio y se hace en menos tiempo. La cerámica exige una inversión mayor desde el inicio. Al comparar, vale la pena pensar en el costo a lo largo de los años y no solo en el valor del primer tratamiento, porque los pulidos, las reparaciones y los reemplazos también cuentan.

Entonces, ¿cuál me conviene?

La resina suele ser una buena alternativa para correcciones pequeñas o moderadas de forma y color, para pacientes jóvenes a quienes se prefiere no desgastar los dientes, para quienes necesitan una solución de transición mientras terminan otro tratamiento, o cuando el presupuesto es un factor decisivo. También es útil cuando el paciente quiere probar un cambio sin comprometer tanto estructura dental.

La cerámica suele indicarse cuando se busca un resultado estético muy estable a largo plazo, cuando hay cambios de color importantes que la resina no disimula bien, o cuando el paciente prefiere invertir más al principio a cambio de menos mantenimiento. Los hábitos cuentan mucho: a una persona que toma mucho café o fuma, le advierto que la resina va a mostrar ese desgaste más pronto.

En la práctica, no es raro combinar tratamientos. A veces hacemos ortodoncia o blanqueamiento primero y después cerámica solo en los dientes que realmente lo necesitan, o usamos resina en unos dientes y cerámica en otros. Un detalle que muchos pacientes no saben: ni la resina ni la cerámica se aclaran con blanqueamiento, así que si se quiere blanquear el resto de los dientes, lo ideal es hacerlo antes de elegir el color de las carillas.

Lo que no cambia con el material

Sea cual sea la elección, hay cosas que se mantienen. Vale la pena ver el resultado antes con una prueba en boca, el famoso mock-up. Hay que mantener una buena higiene, con cepillado dos veces al día y limpieza entre los dientes, porque una encía inflamada arruina cualquier carilla. Y hay que asistir a los controles que indique su odontólogo.

Mi consejo es que no llegue a la consulta con el material ya decidido por lo que vio en redes o por lo que le recomendó un amigo. Llegue con sus preguntas, con claridad sobre su presupuesto y con disposición a escuchar. El material adecuado es el que se ajusta a su boca, a su estilo de vida y a lo que usted espera de su sonrisa dentro de diez años, no solo mañana.

Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración individual por parte de un odontólogo.

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